viernes, 2 de noviembre de 2007

Lutero.

Unidad 4: El humanismo y el desarrollo del pensamiento científico
Contenido: Ruptura de la unidad religiosa
Fuente: Documento apoyado en Delemeau, Jean, La Reforma, Editorial Labor, Madrid, 1973 y otros

DOCTRINAS PRINCIPALES DEL PROTESTANTISMO


El protestantismo se apoyó en tres doctrinas fundamentales la justificación por la fe, el sacerdocio universal y la infalibilidad de la Biblia; estas tres doctrinas respondían a necesidades de la época.

Con respecto a la primera doctrina el autor nos dice que la justificación por la fe esta en directa relación con las necesidades de la época, se producen en este período una serie de acontecimientos, entre los más relevantes mencionados por el autor: la Guerra de los Cien años (conflictos iniciados en 1337 y que finalizaron en el año 1453), Cisma de Occidente, que se produjo entre 1378 y 1417 en la iglesia occidental en que dos (y luego tres) papas reclamaban al mismo tiempo su legitimidad, la Guerra de las Dos Rosas, que fueron un conjunto de guerras civiles dinásticas inglesas, disputadas entre las casas rivales de Lancaster y York desde 1455 hasta 1485, peste negra, guerras husitas y la creciente amenaza turca. Todos los acontecimientos contribuyeron a crear una atmósfera de pesimismo e inquietud, lo que se ve reflejado en el trato que se le da a la muerte por medio de la danza macabra, ante esto se busca refugio en la Virgen y en los santos.

Con relación al sacerdocio universal se dan progresos del individualismo y del espíritu laico, el pecador se siente a veces sólo frente a Dios, es una época en que el individualismo en sus múltiples formas estaba a punto de desarrollarse. Esto se aprecia en las cofradías, el pensamiento de Occam (1270- 1347), la piedad personal a través del misticismo. Junto a esta situación anteriormente descrita Delumeau se agrega el desprestigio del sacerdocio, en estos períodos e confunden jerarquías e instituciones, los fieles no eran capaces de distinguir con claridad entre lo sagrado y lo profano, las órdenes mendicantes ayudaban a aumentar el descrédito del clero secular, esto se ve probado por los esfuerzos que tuvo que hacer la Iglesia romana posteriormente, a fines del siglo XVI y todo el XVII para revalorizar la función sacerdotal. Los laicos y los religiosos se prestan mutuas influencias, en todas partes a fines de la Edad Media puede comprobarse la intromisión del elemento laico en los dominios tradicionalmente reservados a la Iglesia.

En la época se necesita el apoyo en una autoridad infalible, esta era Dios que hablaba a través de la Biblia. Esto se vio apoyado en la pasión por la palabra escrita, fuente del humanismo, reforzado y difundido por el descubrimiento de la imprenta.. Con la reforma no se dan los libros sagrados, sino que se empiezan a divulgar. El humanismo quiso purificar el lenguaje de la Biblia y se introdujo el método crítico a las ciencias religiosas.


RELACIÓN LIBRE ALBEDRÍO- VOLUNTAD DE DIOS


Primero es necesario ver cuales son las motivaciones que tiene Martín Lutero para empezar sus cuestionamientos sobre la relación libre albedrío y voluntad de Dios, todo esto comienza por el problema de la salvación, de carácter personal, esta se convirtió en su angustia; lo que produce que, según su testimonio, cuando fue monje haga un intento de seguir al pie de la letra la regla, y con estas buenas obras creía que podría obtener el perdón de los pecados.

Ahora bien, el problema que se le presenta a Lutero es su sentimiento de ser indigno de la gracia de Dios, pese a sus esfuerzos, en su mente esta la idea de la presencia de un Dios omnipotente, al que las buenas obras no podían obligar, por esto los pecados no serían redimidos por las buenas obras, sino por la sola misericordia de Dios, para dar fundamentación a su teoría se apoya en el testimonio de San Pablo (Carta a los romanos III, 28 y IV, 6-8) que dice que el hombre esta justificado por la fe independiente de las obras que haga. Así fue que encontró la solución a su drama interior, y la doctrina de la justificación por la fe se convirtió en pilar y por que no decirlo, uno de los puntos de ataques para la jerarquía de la Iglesia, pero este tema lo trataré más adelante.

Luego relaciona el libre albedrío con la gracia de Dios, para darnos una idea de su construcción teórica me remitiré a algunas frases de Lutero en este sentido: "después de la caída, el libre albedrío no es más que un nombre: haciendo lo que puede, el hombre peca mortalmente... el hombre debe desesperar por completo de si mismo con objeto de hacerse capaz de recibir la gracia de Jesucristo", " Dios es todo, el hombre nada y por ello no podemos juzgar a Dios; o el libre albedrío puede conducirnos a la salvación y la gracia es una palabra inútil, o no posee este poder, y es una palabra vacía, decir que el hombre no puede desear el bien sin la gracia, es reconocer que el libre albedrío sólo es capaz de pecar, Dios no es indiferente a las deliberaciones de los hombres, Dios salva a éste y abandona a Satán a este otro", "ahora Dios ha liberado mi libre albedrío de la obra de la salvación, la ha confiado a su libre albedrío y me ha prometido salvarme, no en virtud de mis propios esfuerzos, sino en virtud de la gracia y de la misericordia". En síntesis a partir de lo que el autor nos plantea podemos decir que el libre albedrío queda desplazado por la voluntad de Dios, me parece muy interesante ver las palabras del reformador, pues parte con el primer problema, antes mencionado para llegar a los demás.

A partir de estas ideas se ataco a los tres muros de la romanidad: la pretendida superioridad del poder pontificio sobre el poder civil, la Iglesia sólo debería tener autoridad espiritual, el derecho que se arroga el Papa de interpretar el solo la Sagrada Escritura, la superioridad del Papa sobre los concilios.

Es necesario precisar que se ataca a la jerarquía católica, y no a esta de manera general, lo que se puede demostrar en el caso de los anabaptistas, en que se negó a identificar su causa como patriótica y llamo a la obediencia.

Con respecto al sacerdocio universal el dialogo interior entre Dios y el creyente tiene más valor que la liturgia y los sacramentos, por medio de los sacramentos Roma ha conseguido someter el dominio de la vida a la jerarquía, esto ataca los cimientos del Papado, ya que el dialogo interior Dios - creyente tiene más valor que la liturgia y los sacramentos, que los intermediarios entre el Salvador y el salvado, porque cuenta sobre todo la iluminación interior.

Lutero dijo que para salvarse no es necesario creer que la Iglesia de Roma es superior a las demás y ubico la teoría del sacerdocio universal apoyándose en la primera epístola de San Pedro (II, 9), a partir de ese momento sin negar la utilidad de la jerarquía, Lutero ya no verá una naturaleza distinta en los sacerdotes y los fieles. " El reino de dios está dentro de nosotros mismos" (El Papado de Roma, junio de 1520).

En cambio otros pensadores discrepan con él en este tema como Erasmo, que pertenecía al humanismo y cree en el libre albedrío, Melanchton pensó cada vez con más fuerza que el fiel colaboraba con la salvación y que puede o no aceptar la gracia.
En síntesis, a partir de su problema de angustia personal sobre la salvación Lutero va creando una doctrina que le permite solucionar este punto y lo encuentra en la justificación por la fe, en esta respuesta esta la solución al problema de la gracia y libre albedrío inclinándose a favor del primero, con esto ataca a la jerarquía eclesiástica por el tema de los sacramentos; también se ataca a la jerarquía basándose en el sacerdocio universal, y por ello, no concibe naturalezas distintas entre un laico y un sacerdote y por último la infalibilidad de la Biblia en relación con el ataque a instituciones que a su juicio son invención humana y no se encuentran justificadas en la Biblia" la Iglesia visible es una institución puramente humana".

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CRÍTICA A LAS MURALLAS DE LOS ROMANISTAS


A través del escrito “A la nobleza cristiana de la nación alemana acerca de la reforma de la conducción cristiana (1520)” (An den christlichen Adel der deutschen Nation von des christlichen Standes Besserung) podemos evidenciar la posición que Lutero adoptó con respecto a la jerarquía eclesiástica hacia el año 1520, o más específicamente hacia la soberanía papal. Hacia ésta dirige severas críticas pues según Lutero los Romanistas o partidarios de la soberanía papal han atribuido a éste y a si mismos diversas facultades y poderes indebidamente, ya que han convertido en facultades exclusivas de la jerarquía eclesiástica derechos y privilegios que por naturaleza poseen todos los cristianos. Con respecto a esto, Abellán nos dice que Lutero fundamenta a partir de su teoría del Sacerdocio Universal.

Metafóricamente considera la idea de la fortificación a partir de tres murallas, con estas se han rodeado los romanistas nos dice Lutero “y con habilidad se han defendido para que nadie los pueda reformar”

La primera de estas murallas corresponde a la superioridad del poder eclesiástico, es decir que frente a este el poder secular no posee ningún derecho, y por el contrario es el poder eclesiástico quien esta por encima del secular; en segundo lugar se yergue como una muralla el monopolio de la interpretación de la escritura por el Romano Pontífice; y en tercer lugar la afirmación de la supremacía del Papa en los Concilio.

Contra estas murallas Lutero dirige sus críticas e intenta persuadir a la nobleza alemana de la urgente necesidad de reformar el estado actual de la Iglesia.

A continuación explicaremos de manera más concreta la percepción Luterana con respecto a lo que el denomina “las tres murallas de los romanistas”, sin embargo creemos pertinente destacar que en términos generales la crítica luterana tiene como objetivo convencer y demostrar que los principales baluartes del poder y supremacía del papado y los romanistas no poseen bases fidedignas (al menos eso es lo que sostiene Lutero), y son factibles de refutar a través de la Biblia, es precisamente la tarea emprendida por Lutero, a través de textos Bíblicos emprende su ataque, con el cual pretende dar el primer golpe con el que las murallas sucumbirán. Su fundamentación nos da cuenta del permanente afán de Lutero de volver al texto Bíblico, de encontrar en ellos la verdad, no le convence la teoría de la superioridad eclesiástica, frente a los laicos y el poder temporal, tampoco acepta la facultad exclusiva que atribuye al Papa el derecho de interpretar las escrituras, niega también la teoría que sostiene la superioridad papal en los concilios, no esta convencido de ello por tanto es a partir de esta perspectiva que argumenta su posición frente a las Murallas de los Romanistas. Lutero las describe y proclama su caída.

Con respecto a la primera de las murallas, la superioridad del poder eclesiástico, Lutero señala que “todos los cristianos pertenecen en verdad al mismo orden, y no hay entre ellos ninguna diferencia, excepto el cargo", para ello se apoya en la carta de San Pablo a los Corintios (1º Corintios 12, 12 y s) y que en caso de necesidad cualquiera podría administrar los sacramentos del bautismo y reconciliación aún sin ser sacerdote ordenado por obispo, esto por poder del bautismo y de la condición cristiana, según la visión de Martín Lutero "todos somos igualmente sacerdotes, nadie debe darse importancia y atreverse a desempeñar ese cargo sin nuestro consentimiento y nuestra elección, pues todos tenemos igual poder; lo que es común nadie puede tomarlo por sí mismo sin la voluntad y mandato de la comunidad". Además, producto de que el poder eclesiástico es tan sólo un oficio, el poder secular cristiano debe desempeñar su función libremente, sin impedimentos, éste pertenece además al orden cristiano, aunque tenga una función material, por esto para Lutero "su función debe ejercerse libremente, sin impedimentos", pues Dios y los apóstoles han sometido a la espada secular a la espiritual.

Al hablar de la segunda muralla, el monopolio de la interpretación de la escritura, Lutero comienza su argumentación diciendo que es más débil que la anterior, critica la práctica que hacen con lo que predican, ellos mismos se atribuyen autoridad, es tajante al afirmar que "¡ellos mismos se han tomado para sí mismos esta facultad", porque la argumentación que daría la Iglesia Católica sobre el poder de atar y desatar otorgada por Dios a Pedro, estaría mal interpretada, pues "las llaves no sólo fueron otorgadas a Pedro, sino que a toda la comunidad, y además las llaves están ordenadas, no para la doctrina o el pecado, y es una invención todo lo demás que deducen de las llaves" y correspondería a " cada cristiano, por haber aceptado la fe, comprenderla, defenderla y condenar sus errores. .

Con relación a la tercera muralla la supremacía del Papa sobre el concilio, cae debido a la caída de las anteriores, pues "estamos obligados a defenderla y castigar al Papa y a corregirlo según la palabra de Cristo", para reafirmar esto se basa en Mateo 18, 15. Tampoco tendría asidero el que únicamente fuese el Papa el que convocase a un concilio, por ejemplo cita al relato señalado por los Hechos de los apóstoles 15, 6, escrito mediante el cual prueba que no es solo Pedro quien puede convocar los concilios.

En síntesis podemos considerar que el principal interés de Lutero es convencer a su auditorio de la necesidad de reformar la Iglesia, el modo en que esta llevando a cabo su administración, la crítica principal se dirige al Papado.

Bibliografía: www.odisea.ucv.cl